Una canción
Curioso que oyese esa
canción,
y me recordase un dolor
lejano.
Jamás llegué a pensar
que tú
me harías regresar a
ella.
Ahora no paro de
escucharla,
en las horas de tiempo
perdido,
en las sonrisas de mi
alrededor,
en tu contorno clavado
en mi mirada,
en tu voz, ya olvidada,
la escucho en el latido
que se lo piensa dos veces.
Y cada vez que llega a
mis oídos,
extiendo mi alma,
esperando que la rieguen,
cierro mis puños como
queriendo cerrar los grifos de las lágrimas.
Espero y no sucede
nada.
Mis últimas esperanzas
a mañana.
Que es pasado mañana.
No paro de medicarme de
mentiras
para mantenerte alejado
de mi mente.
Las drogas las inhalo
del aire.
No puedo volver sola,
necesito que alguien me
descoloqué,
me olvidé de este
dolor.
Así, me vuelvo a
perder,
como hace unos meses,
cuando oí esta canción por primera vez.
Vuelvo a los momentos
baratos,
al rescate de marineros
tristes,
que me regalan un beso,
a cambio de un instante
de mi amor vacío.
Me lanzan un par de
estrofas
y juntos ponemos el
ritmo.
Pero cada vez que te
vas,
tu paso se dobla y me
lo trago
con mirada pequeña y
manos gigantes.
Tu tortura,
tu tacto ya dado,
quema mi piel.
Recojo tus promesas
y le dan un portazo a
mi olvido.
Esperando que llames a
mi puerta.
Puede pasar una vida.
Comentarios
Publicar un comentario