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Mostrando entradas de abril, 2015

Tú VI

Menos mal que eres fuego y me haces temblar o no me quedaría razón para justificar tanta locura. Me desborda la rutina y me estalla el pecho en sinfonías de colores; de flores. A veces se me escapa todo y llego a pensar que luchar por ti es símbolo de debilidad. Dejaría todo por otros mares. Y me encerraría en la búsqueda de lo que alguna vez llamé amor. Explota intensidad. Llega pausadamente, rasga mis cuerdas y me desnuda. Menos mal que existe el aviso y las palabras de disculpa. Flojo eleva el lenguaje y las manos callan a las bocas. Tejes de nuevo mi ser. Recomponiéndolo. Dándole un nuevo comienzo al sentido. Como arpa juegas a la suerte con mi alma. Pasos de incertidumbre, vueltas de costumbre. No puedo más. Aguantar todo el sentimiento. Lo dejo fluir como el peso. Cae en cascada y te brinda la oportunidad. Ofrenda o castigo. He de reconocer, estar muerta, si es por ti, el dolor más bonito ...

Tú V

Escribiendo: reencuentros contigo. En este verso, en alguna línea clavada; lamiendo con el bolígrafo cada letra como pintando el mapa de tu cara. El destino, tal vez, te trajo a mi vida. La cual, vacía de esperanza y pasión perdió el objetivo Vulnerable ante tus ojos, me enamoré de la única ventana. Sin direcciones cuando te sales de mis esquemas. Como sonámbula tanteo un camino oculto en tu cuerpo. Ramas haciendo sombra y un amor demasiado grande para mí. Trazaste un arco en mi mano que supo a cordel. Cuando me atrapaste y sujetaste como si fuese herida. Cuando no sabías qué hacer y decidiste quererme. Desperté del sueño, ya era toda tuya. Comenzando otro. Ojalá nunca despierte. El paisaje más bonito cruza mi mirada. Sonriendo en algún banco me marcharé a tu lado. Cierro los ojos, no hay remedio, apareces en algún recuerdo. Pisando algún charco rompiendo mi realidad rajando todos mi planes de arriba abajo. Y ...

Tú III

Hay un cálculo positivo entre nuestras órbitas. Hay perfumes que ocupan el aire y arañan las horas. Juro no haberme sentido así antes, una gran confusión se cierne sobre mi almohada y mi aura. Lloro la muerte de palabras pronunciadas. Odié su presencia según salían de tu boca, yo ya respiraba melancolía. Hay palabras, como átomos de cualquier gas, flotando a ninguna parte. A veces, se me escapan entre sinsentidos palabras impronunciables; digamos, palabras prohibidas. Y resuelvo con el castigo de contemplar este amor desde lejos. Me dicen: piensa menos, actúa más desde los sentidos. Antes me guiaba por ellos y acabé con señales, bloqueando entradas requeridas. Juro que jamás me sentí así, no sabría decir qué es, qué me atraviesa el pecho. Sólo sé que si algún día ya no está; quebraré. Sólo digo que lo quiero ahora más que cualquier cosa. Sólo, entre susurros, me atrevo      a prometer que no podré volver sin heridas. ...

Tú II

Te escribo este comienzo para nuestro final: Como una historia larga que se cuenta en tres palabras. He conocido a mi catarsis, nosotros respirábamos escombros. Odio todo de él. Odio que dibuje mi cara. Odio que odiemos lo mismo y pensarle tanto que duela. Si me busca, que se aleje. Deberían haberle avisado, soy un cordero que rompe lunas. Me encanta odiar su labia. Odio que me encante su mirada. Odio reconocerlo. Ya que estamos... Odio, joder, el cómo le quiero. Sueno a locura, gritando lo que siento, proclamando tu presencia. Quiero morder al tiempo. Quiero dejar todo y consumir la ciudad. Que me raptes, o escapar. Quiero que me dejes dormir, me despiertan momentos de cuarzo, pesadillas compartidas. ¿Qué será de mí? Crees ser completa, nada más te llenará... ¿qué será? Ya de mí nada quedará. Me han roto tantas veces... Qué digo. Ya siento palpitar mi pecho. Espejismos entre mundos vertiginosos. Dos lunas y frío en lug...

Me llama desde lejos una voz que grita tu ideal. Sorprendente realidad, te trajeron a mi vida. Yo no rogué por otro de estos misterios. Pero aquí estamos, hablándonos sin mirar a través del cristal. Ventanas rotas, ¿por qué? ¿Por qué gira el mundo sin encontrarse, y nosotros ya nos abrazamos? La esperanza de tu amor partido en dos respira melancolía. Una amapola me atrae al hogar. Ya no puedo estar sin tus palabras... Seré ilusa, seré piedra en tu senda. Quiero ser viento, quiero ser viento. Y así poder acunarte cuando solo, y así estar cuando no hayes faro. Es inútil expresar sentimientos confusos. Palabras agridulces que saben a un mañana. No me lo digas mientras no lo haya. Aquí estoy, esperándole en el de las siete, en un banco al final del túnel. En una llamada en espera. En otro invierno que se va... En otro truco de magia, encontraré el sentido. Entonces, te escribiré sin dudar; algo para recordar. De lo que estés ...

Elegía a una oda

¿Qué hago con tus caricias? ¿Hay algún cajón donde guardarlas todas? Las abandonaré. Pero no quiero que piensen, las acepté en su momento, que ya no las quiero. Necesito verte para saber que te tengo que olvidar. Algún día ya no estarás, tendré que avanzar. ¿A dónde van los momentos? Muéstrame la razón del recuerdo, fue clave en la oscuridad del cine. Celosa de esta noche, vuela el tiempo sin ti a mi lado; noche entre sábanas. Se apagará la ilusión y advierto, volveré a buscarte. Creyendo, en un alarde de grandeza, que te encontraré. Demasiado pasó, te fugaste… Pero ya no es como otras veces, hoy la carretera interrumpe la costumbre. Hoy ya no es como otras veces, olvidé cómo me siento reflejada en tu mirada. Hoy Madrid llora nuestra historia rota, no me dejan ni enmarcarla. Tendré guardados nuestros acertijos, nuestras bromas privadas. Enterraré todas esas palabras por las que alguna vez he llorado, las sentí alto. Cel...

04042015

Gritar. Gritar despacio con todos mis aullidos y latidos. Desnudando el sentimiento, destrozando mi alma, entregándote su peso. Puro. Puro busco en el lenguaje, adentrarme en algún simbolismo. Lunar, plateado, rocío de la noche, envuelto en sueños infantiles que se comen la mirada de quien nació en un corazón viejo. A veces, conoce la experiencia que nunca probó o la respuesta a una pregunta jamás formulada. Me dicen la edad y me es incierto, como ser jaula y prisión de tantos matices fugaces, de meses venideros cayéndose del calendario. Inefable: complejo y directo escribir las palabras de otro. Me entiendo, pero sólo lleva mi nombre. Me resulta familiar y lejano. Graznido de ave lo mismo que un llanto o un cacareo que rompe con esta fantasía, invisible se desvanece y alcanza mis límites. Escucho y siempre quiero más. Cansa la pesadez de lo ordinario de la...