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Mostrando entradas de febrero, 2015

Olivos

Ayer maduró la higuera, había crecido con el abono de su sabiduría. Creció desde su pecho y le dolía al alma de poeta como las muelas en mis pesadillas. Siempre, niebla, siempre, el temía ese nosequé tan ideal, parece que se fue como un niño. En frente mía yo le preguntaba, pero él no respondía. ¡Pensaba que mentíais! No lo quise creer, dije: no lo creeré en mi vida. Le di la espalda a la infame realidad, inefable delante mía. Helado sentimiento traspasó todas mis costillas. Por un momento me sentí tan frágil, creí perder mi vida. Y la perdí, la perdí, él era testigo. Su alma no descansa ya más con la mía. Le quiero más que a mi vida. ¿Cómo saberlo?, si su vida no está en el lugar donde debería... Yo le ruego a la niebla enamorada, que me lo devuelva en caparazón de amapolas. ¡Que me cuente la verdad!, que es mentira que se fue. Que sólo está escondido en nuestros lamentos, que sólo está aguardando detrás de la huerta, que me e...