Refugio
Te rompes en pedazos con la cara tapada, con las heridas vendadas. En Madrid siempre llueve. Al final todo vuelve a limpiarse; está bien. Escondamos la cordura de nuestros monstruos. Aunque, por mucho que intentemos fugarnos del abismo diario, éstos viven dentro. Entonces, intercambiamos ojos e intentamos mirarnos adentro. Según la estación que nos llegue, descubrimos qué secretos. Me salvaste de un precipicio que inventé para apellidarte héroe. Libro mis pecados de su condena, por dejar mal a la distancia que desentierra la locura de estas noches. El tiempo avanza despacio, como queriendo recuperar el que fue perdido. Es el turno de mi cabeza, mueve ficha, se come a un soldado, salta de casilla en casilla. Pecho de hierro, concédeme flores. Late un poco para este refugio, este que empieza a tener alardes de hogar. Enciéndeme las pesadillas que estoy cansada de rebobinarlas cada atardecer. Te voy a llamar amor por eso de cerrar ...