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Mostrando entradas de agosto, 2015

Refugio

Te rompes en pedazos con la cara tapada, con las heridas vendadas. En Madrid siempre llueve. Al final todo vuelve a limpiarse; está bien. Escondamos la cordura de nuestros monstruos. Aunque, por mucho que intentemos fugarnos del abismo diario, éstos viven dentro. Entonces, intercambiamos ojos e intentamos mirarnos adentro. Según la estación que nos llegue, descubrimos qué secretos. Me salvaste de un precipicio que inventé para apellidarte héroe. Libro mis pecados de su condena, por dejar mal a la distancia que desentierra la locura de estas noches. El tiempo avanza despacio, como queriendo recuperar el que fue perdido. Es el turno de mi cabeza, mueve ficha, se come a un soldado, salta de casilla en casilla. Pecho de hierro, concédeme flores. Late un poco para este refugio, este que empieza a tener alardes de hogar. Enciéndeme las pesadillas que estoy cansada de rebobinarlas cada atardecer. Te voy a llamar amor por eso de cerrar ...

Marzo

Querido Marzo: Sigo escribiéndole a una estación que no llega. Sigo pensándote con mayúscula. Soy de símbolos, y llegaste el primer día de primavera. Cómo dejar ir la manera en la que florecimos junto al resto de flores. Cómo olvidar la idea de dejar mal a los cerezos. Cómo decirle a mis recuerdos que ya no quiero nada con ellos. Si aún sentía tu sabor en invierno. Si debería callarme pero no puedo. Y aquí terminé, sin saber qué culpar, sin conocer mis límites ni mis heridas. Aquí, que no sé donde es, intentando que las flores se marchiten. Esperando a ser fuerte y enfrentarme a la hora de que sean cortadas. No quiero escuchar de ti, no quiero ver personas con ojos de devorarte, de hincarle el diente al dolor que todavía no conocen. Me niego a quedarme parada oliendo tu fragancia en octubre. Quiero ya desprenderme de sus intenciones, de las ganas, de la sed. Y no encuentro tu al...

Espiral

Me encanta cuando tu pecho late al ritmo del mío. Y nos agarramos los pedazos con las manos, y el mundo vuelve a tener un poco de sentido. Escuece la sensación de saber que me puedo acostumbrar a tus apretones porque sí, a tus aullidos sin querer cuando te vas a caer, a tus precipicios imaginarios. Y cuando te acercas despacito y en vez de susurrarme, me gritas; ya no hay memoria que me traiga de vuelta. Entonces, todo se vuelve a traducir en una espiral de la que no sé si debo salir, no sé si quiero seguir y no sé si es mejor hacerlo. Y por algo hay que empezar para entender la ecuación que vuelve a amenazar mis cicatrices. Mi corazón se acelera si me hablas de tus sueños. Ya no hay camino en diagonal que me traiga al inicio. Sólo sendas que recorrer para cuando tú no estás cerca de mí. Así, voy besando los besos que me van dando. Voy cruzando Madrid con una sonrisa para los turistas. Y una vez todos se van, un...

Magia

No sé cómo me metiste la magia de París, pero ya no hay quien me salve de querer correr(me) hacia ella. El frío en tus labios, los pasos prendiendo la llama de un baile, las manos, y los dedos; sellamos lo que dicen los besos: poesía. Y rogamos por un trocito de infierno, por un adelanto del pecado de después. Volvemos a contar espinas y escapamos de nuestras alas. Porque el placer es puro, el deseo es encanto, la belleza está en tu pecho y el postre primer plato. Tu caricia me guarda. Sembraste una flor en mi sexo. No hay amapola, no hay puñal, no hay conquista, que de muerte a sus pétalos. Nos tocamos a través de la seda, de las plumas de un águila. Es un juego de sombras. Y retrocedo, le ponemos todo nuestro empeño. Las ganas las van narrando tus pupilas. El premio está tan dentro que no quieras esperar que llegue a tu encuentro. Sales en su búsqueda, y nos lo agradecemos. Nos buscamos y nos encontram...

Llanto

Llegó a mis oídos una idea hermosa, de sonoridad apacible, utópica para el receptor. No la comprendí; y me eché a llorar. Vi en la calle bailes en par, cuyos inviernos fueron en pareja, llevan tanto tiempo así, no sabrán cómo acabar; y me eché a llorar. Descubrí la verdad. Me sentí capaz, quise volver a empezar. Pero estaba viendo el truco desde la oscuridad, ahora aportaría claridad. De libertad, de amor, de felicidad; me eché a llorar. Entendí que no hay amor único, puro, verdadero. Que no era cierto el enamoramiento detrás del espejo de los años; y me eché a llorar. Escuché la tristeza de dos personas unidas, que buscaban escapar de ambos; y me eché a llorar. Reparé en mi ignorancia, en la impotencia de no saber comprender a la muerte; y me eché a llorar. Y así, en un profundo llanto, fui navegando en busca de calma y tempestad. Entonces, llegué a una isla fr...

Chiste

Paso el tiempo observando como los objetos inanimados, siguen sin moverse. Como los silencios, siguen callados. Quiero soltar todo el humo como si fuese una lágrima. Me imagino en vidas paralelas, en las que sueño que siempre terminamos juntos. Apaciguo mi dolor, dejo escapar alguna carcajada, no me inmuto; el eco de la risa empieza a doler. El espejismo de tu olor en mi almohada. Acumulo sombras, huele a algo que nunca ha estado aquí. El tacto de un extraño, no me recuerda al tuyo. No te hago protagonista del guión propio. Me acostumbro al sonido de la soledad. Me observo adentro, grito: te quiero de vuelta. Me miras a los ojos, y me dices la verdad. No apareces, la vida no pesa. El mundo deja de abrigar a solitarios, corazones no iluminados, mentes revolucionarias aguardando al segundo para estallar. Un campo de tiro en Madrid. En mitad de la ciudad; me pregunto, ¿quién lo verá? ¿Quién verá lo que no se ve, lo que...

Poesía

Santiago de Compostela - 10/08/2015 Nos sobra poesía lo que hacen faltas son poetas que la escriban. Hay poesía en cualquier lugar,                                            todo me resulta bello,                                            todo guarda algo poético;                                            mágico. Sólo hay que saber verlo. La visión de cada persona es un filtro distinto para el mismo escenario. Los sentimientos propios,  el dolor, el olvido  único y común. La felicidad y la desventura jugando con las luces de tu vida, intercambiando suspiros, en busca del equilibrio perfecto: la armonía de levantarse y salir a vivir....

Piezas

No sé cómo explicar una sensación que se me clava por todas partes, sin ningún punto concreto. Se me abre el corazón y las lágrimas manan de sus heridas. No lloro de nada más que la angustia de saber que supe que sucedería, que la culpa es mía. Y caminas despacio, intentando arreglarte, encontrarte entera entre tanto caos y decepción. Te das cuenta de que la verdad pesa sobre los hombros equivocados y de que a ti no te han dado el placer de ser. Que por mucho que me hiciese feliz, ese rincón se vuelve ausente y dejas de importar. Sin explicaciones. Una historia tan complicada rota sin sus motivos. Que ya no me quieres, es cierto. Pero tal vez yo tampoco. No puedo ser consciente de ello si cada vez que se me cruza la posibilidad, me opongo. Resisto, esperando llegar a un beso que me resuelva las dudas y me traiga a mí de vuelta, y nos devuelva a estar más cerca de un nosotros. Y soy tonta, por apoyar ese beso en...

Mientras tanto

No sé si correr a llamarte y jurarte que nunca es tarde, que cojamos la otra estación del mismo tren para volver a empezar desde un lugar distinto. O callarme y morderme las costuras y lamerme las heridas. No decirte que me calles tú, que suena mejor. No sé si llamarme a mí y declararme culpable de haberla perdido, suplicarla que vuelva, porque la echaba en falta. O vestirla y pasearla por Madrid con las ganas más adictas y la sonrisa más bonita, firmar tratos de paz en las bocas de los poetas náufragos en busca de mujeres-isla porque amaban a una mujer-mar. Mientras que se me ocurra un plan alternativo, o se me pase el escozor de reventarte a no sé bien qué; voy a andar sin prisa, pero deprisa. Voy a correr hacia las puestas de sol, para aguardar despacio a la noche. Esperar a que se desvista rápido, no vaya a ser que me lo piense dos veces. Mientras, saltaré de algún abismo para recuperar altura. Me encontrar...