25052015
Me deshice de tus cuerdas para lanzarte metralla desde la locura. Desde mi senda profunda, desde mi llanto eterno. El alma fundida: el descanso pleno. Y tú fuiste mi vida. Sé que es todo mentira y pobre de ti, crees a mi boca de espina, a mi dolor de lengua. Me dejé llevar, y te quise, creyendo en el nunca fin. Sin embargo el fin llama a mis ojos cada día de cada noche. Los azulejos invaden mis esperanzas y olvidan la alergia a la risa descarada. Rezo al abismo de la costumbre sin creer en una escucha, desconociendo la fórmula. Naufragué sin razón siendo amante del desamor, de los mares menores. Sabía que no era posible siendo tan rompedora en tu horizonte, siguieses en posición de ataque; devolverías algún día tu dolor.