la ofrenda II
atravesando el cementerio me acordé de tu nombre y el sol se imponía en lo alto insolada por lo súbito de ciertas muertes y recordé haberte visto de viejo subido a tu bicicleta te veías menguado lo cual es normal cuando creces pero la verdad es que no me acordaba bien de tu altura y las flores a cada lado entre las tumbas las abejas mareadas pasear en el cementerio es el camino para llegar a casa encontronazo con la primavera una fiesta en el parque de muertos en la que no me olvidé de tu nombre paredes que hubieses escalado de estar aquí pájaros que hubieses ahuyentado de verlos y apenas los habrías visto de estar aquí aunque entonces siempre bebí agua de tus manos debiste de quererme mucho a la persona que tú creas que era y hoy en día tanto hablo de las flores y de los pájaros de las conchas que aparecen si te busco de los caminos que atravieso y no se me olvida que son ofrendas