14 de diciembre
y el qué será de mí cuando las horas se retuerzan no es importante porque este minuto me acecha las palabras que ambiciona constantemente la memoria obsesionada por tener todos los tesoros de los otros días silencio y sonido sosegado y ducha caliente y alimento e infusiones y paseos por el barrio y amigos que traen fruta y el recuerdo que se transita encendido que no perturba donde me acomodo y puedo habitar sin la culpa las macetas donde crecen nuestros cuerpos las peras hermosísimas que por fin puedo contemplar el rayo tras la herida la fe ciega tras la noche desquiciada las cosas horribles que ocurrieron y ahí están la nada y la diosa Ker a quien doy mi mano para que crezca para que crea y fecunde estos cultivos