Me tropiezo si voy caminando despacio, no hay que mirar por dónde vas ni pensarse las cosas dos veces porque hay metales que asustan e interrumpen el flujo natural del camino. Al llegar a la estación los pies se arrastran chorreantes, las botas gotean en el vagón, yo me voy despidiendo de ti, una, dos, tres paradas más lejos. Me despido de ti dentro de una balada de amor épica que truena en mi cabeza, los hallazgos me atormentan, veloces y atorados, incongruencias tras la búsqueda de la verdad. Me voy riendo en el tren de vuelta porque me vienen a la memoria los episodios antes tan superfluos, nuestro primer día de nieve. Hoy es mi primer día de nieve -aquí en esta ciudad - y pienso en cómo funciona la memoria, - me muevo muy despacio - pienso en cómo siempre el nuestro será el primero sin tener en cuenta otras medidas del tiempo. Llego a casa con montones de preguntas y atropelladamente, no haciéndome por entender en absoluto, le vomito a mi amiga todas mis dudas; y ella hace por ente...