Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2015

flores finitas

las flores aman y se marchitan. nosotros no hacemos más que volver al principio y al final, al principio del final; resucitamos. somos las flores de mi cementerio somos mis flores favoritas de un otoño cualquiera la sucesión de inviernos en mi ventana, las cornisas de los árboles en su segundo de oro. creo que me he vuelto loca, ya no recuerdo tus manos. di, dime todo lo que hiciste callar todo lo que desechaste sin mirar atrás. he dejado de verte como una respuesta como una razón, como un por qué y pienso en esa vez que se iluminó mi alma al verte sonreír simplemente quería quedarme allí, pero nada se deja congelar. un ciclo finito: ojalá. no acabará. romperemos los pedazos ya despedazados. en mis sueños maldito dolor de muelas, inversa realidad. maldito dolor, ya no me pertenece-s ya no puedo entender por qué un día lo hiciste. y la sangre sigue cayendo en este pedazo de folio y es que ni siquiera sangro, ni siquiera noto la herida es la ausencia en...

INvierno

como las cuerdas rasgando la guitarra que despierta la canción, así de sencillo me encanta cómo lo conviertes todo. podíamos haber sido dos extraños, pero aquí estás, delante de mí con tus labios apretados y tu mirada limpia. ojalá no envejezca el otoño y no dejemos de ser estos gatos que trepan a la luna sin lugar en la tierra más que en tus manos. interviene el tiempo en nuestras costumbres. una vez me dijiste que de puntillas me desfiguraba entera, que no era yo. entonces te calmé con lo llano de la mediocridad. si no tener miedo ni precipitarse son las buenas intenciones, me callo la noche de los martes para no confesarte que voy sin frenos y me siento siempre sola. para no soltarte sin filtros que otros cuerpos ahuyentaron mi espíritu en la cama. quizás sea muy atrevido. las zonas áridas es lo que tienen, nunca te encuentras. es un luego continuo, crecer para conocer y ya lo estoy haciendo. hace un rato estabas reflejándote en mi piano y las n...

INhóspito

escucho a-gos-to en diciembre y se me vuelve angosto y se me atraganta, de tanto ser calladas las promesas se van a gastar. algunos meses me cortan la respiración debajo de una lluvia inexistente ahora que ya no nos besamos; así de claro. no me miraste a los ojos al decir adiós y nunca me creí esas palabras. tanto y si se confunde entre mis preguntas primarias que la única solución final sea si o no, pero entre el blanco y el negro siempre hubo infinitos quizás. quiero la paz que me atravesaba tu mirada podía ver a través de ti todas las palabras que escribirías después de muchos años yo me seguiría acordando hasta que un poema volase a mi ventana a volver a devastar - la desolación - lo construido. no tenemos por qué hacerle caso a las noticias, las catástrofes son columnas de humo exhaladas por un emisor ficticio. lo único real aquí son tus manos y mis manos, tu compañía fría y mi apatía no seremos lo que jamás soñamos con ser. aún estamos a tiempo de...

Valiente

entreabiertos o entrecerrados           los ojos aún no se permiten soñar. sumidas en tinieblas, las personas hacen de los sábados la rutina de un día festivo cualquiera y del domingo la penumbra en mi habitación esperando a que aparezcas sin piel por primera vez. somos dos espirales dándonos cuerda en bucle, y nunca nos mojamos. quiero perderme en tu enigma y no encontrarle el sentido a nada. sólo llevarte de la mano a ratos hasta la cervecería más cercana y relatarnos el dibujo del pasado; tontear como solía hacer allá cuando era vecina de mi soledad. la improvisación más exquisita y un licor del bueno. las bragas  cartas sobre la mesa y me quedé sin apuesta. de punta en negro, el luto de mi marfil rebota en un reloj próximo que no quiere marcarme la hora. calla calla calla, me sale sólo suplicarte desde lejos. qué oscura está la calle cuando paseamos. esto no es una propuesta, es más bien una exigencia y la carta de re...

caducidad

deseaba morir en esa noche en la que los poetas no sangraban si su único castigo fuese vivir ya se hubiese salido de la fila entonces se sale de esas puertas que llaman vida sólo quiere conocer la eternidad sólo quiere huir de las bocas y las piedras de cada día si tu lamento fuese su canto ninguno de los dos lloraría y qué sé yo si continúa danzándole a las palabras de un sabio atormentado por los cirios de unos ojos hallados debajo del manto del mar súsurrale, noche: amor cuando el viento deje de gemir en mi garganta y la enamorada no lo sea de su amado hoy dijeron que ya se habían contado los días de nuestra marcha según mis leyes el olvido sabría a cuando miro la luna y no recuerdo su voz o a cuando rujo y no atravieso el eco aún -pienso y digo- todavía no sé si algún momento tuve razón con respecto a mí o si siempre dejó el espejo empañado finalmente la destrucción deja que el río siga su camino un día de estos desem-bocará y nada será para tanto...

Carta de acogida

No conoces el punto muerto de mis ojos cuando la luz del sol se me clava. No conviviste con los lazos atados a todos mis amaneceres. Donde renací después de que me matasen con un maldito, mensaje de texto. Y jamás, juro, jamás, comprenderás por qué me hallo aquí por qué no supiste donde estaba ni cuántas fueron las veces que emborraché tu imagen por tragarme tus palabras. Despedidas eternas a la sombra de este desastre. Las amapolas se ríen de la senda entre nuestras tumbas. Sin abrigo la noche cuenta los segundos para estrellarse de nuevo contra mi pecho. La relación entre la curva de un silencio y un aviso, siempre, la respuesta adecuada, es equivocarse. He amontonado mis manos a una multitud de extraños de mi corazón. Volver significa nunca más en el lenguaje extinguido que hablamos los solitarios. El tiempo es un descenso que acrecienta el vértigo de mi aliento y tú no me preguntas, ¿qué ocurre? En mi horizonte de expectativas se habla con los labios y se ...