Duckworld
En las palabras hallé mi nombre. Hubo un silencio oxidado entre la sangre del poeta y mis ojos. Se hizo de noche procurando acostumbrarlos al brillo cegador de las ventanas. Calles infestadas de polvo, caricias abandonadas. Llegó la noche y con ella el pánico al vacío corporal. Vértigo mortal. Mutismo de mi voz, una sola, perdida entre otras tantas. Hallé mi nombre pronto en la confusión. Saquémonos de este sitio . Cuáles son los escondites, dónde está el verdadero hogar. Aquí tan sólo el frío. Jugar a olvidar las palabras. Evitar que sobreviva. Pronto el incendio aislado en las parcelas inalcanzables de la memoria. Salidas frustradas, grito helado que asfixia bajo el pecho, entre el aire y el aliento. Acabas dando golpes con las lágrimas. Refugiados en la caída inmensa. Hablemos de la muerte.