Definiciones claras
Los párpados son cumbres
con consonantes pares,
vertientes de ríos desbordados.
Autopistas,
cuerdas de las que colgarse.
Hasta ver amanecer.
Las promesas son palabras
que buscan clavarse a ti
como el azul al mar.
Que nunca lo consigue.
Son palabras rotas
separadas de sujetarlas
con tanta fuerza.
Fáciles de decir, de olvidar.
Las palabras son papeles
colgados en plazas
donde los poetas se reparten la suerte.
Son pasajes para vivir.
Son combinaciones para crear arte.
Tú, tú eres ceniza.
Pagas a las chicas tristes.
Eres alas por costumbre,
por tener forma de corazón roto.
Eres razón,
siempre atado
a tus finales.
A tus normas.
Eres puerto donde anclar
cuando las hojas susurran
palabras de ayuda a los locos
que huyen de estos días.
O cuando no aguanto más
este caparazón
y quiero gritar con la palabra gritar:
vuelve.
Seamos debilidades
pactando tregua.
Olvidemos el capítulo,
los versos, el libro.
Rompamos con todo.
Contra el resto.
Dejemos de ser nosotros
para ser cualquier otra cosa
en este momento.
Seamos viento.
Huyamos.
Caigamos dos veces
de deseo.
Doblemos la apuesta
cuando las horas vuelvan.
No mires atrás.
Los rayos
son luces asaltándote en la noche.
La duda despertando,
apagón de un segundo.
Son autovías en las que perder
las consecuencias y el cómo
las circunstancias; así has sido tú.
Comprender
que nadie me comprenderá.
Decirme
que algún día iré a rehabilitación.
Soñar con la magia y no creer
en el fondo
nada es tan sencillo
nada es como es.
Nada es un rayo.
Es un instante de cordura.
Un paso para ausentarte.
Lucidez transitoria.
La chispa para quemarme entera.
Olvido otra vez todo lo que he aprendido desde ella, desde ti, desde la vida desengañada,
la verdad, la muerte, compañías
Es que...
creer en el amor.
Es que...
entender la magia.
Es que...
nada tiene sentido.
Deja de generalizar.
Habías sido una
caricia gris,
un susurro helado
y penitente aguardando
la flecha.
Aguardando la sangre.
Lo -te- siento.
Nadie; yo,
esperaba nada; tú.
Y al final,
un rayo es sólo un rayo
y lo que debe ser es.
Y no es más cierto ni más real
por que seamos capaces de nombrarlo.
Prométeme que estos sueños
no son sólo de los niños.
Sólo quiero...
Sólo quiero,
matar mi conciencia
hacer volar mis pensamientos,
sentidos
quemar mi mente con todos los venenos.
Salir de mí.
Aliterarme.
Aún no sé
pero creo jurar que lo supe
y se me olvidó.
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