Actualidad
¿Recuerdas todo lo que construí para que no me hicieses sentir?
Lo que se va, siempre se queda.
Si me voy, te consumes.
Nunca miraré atrás con tus ojos puestos.
Le miraré a la cara de la verdad y le acusaré de llevar careta con la seguridad del culpable.
He salvado mis silencios
con el carisma de unos cuantos
y la música de circo.
Por no tener que interpretar al río regresando al mar.
Todos mis muros pueden ser destruidos,
si un abrazo me guardase.
Lo que pude, y menos.
Te desvaneces y en el último momento me tropiezo con cualquier excusa para no dejarte ir.
Puedo ver tu brillo en sueños.
Saltamos de una escena a otra sin preguntarnos el por qué de los besos, de estas cosquillas de felicidad, del alcance al sexo, de tu risa.
Puedes no romperme, de nada.
¿Vas a bajar desde tan alto?
Me dirás que aún no guardas cenizas.
E intentaré creer con los sentidos abiertos.
Dibujaré mis sentimientos.
¿Quiero querer? Después de tanto,
sólo borrar el sabor del desamor.
No más respirar sin descubrir el ahogo.
No me dejes sola.
No dejes que me acomode a ti,
que me convierta en viento,
que me disuelva en el espejismo de ida sin vuelta.
Mis pies se han quedado viajando
y a mí ya nada me asusta.
¿Quiero que me quieran?
Sólo bésame tan fuerte como puedas
antes de cerrar la puerta.
Revuélveme entera,
hazme dudar de mis principios
y déjame incompleta, deshecha.
Sin respuestas.
Aléjate antes de que me apresure a resolver las incógnitas.
Soy una chica triste porque sigo anhelando.
Echo en falta el momento ideal.
Este se quema sin más,
y jamás volverá.
Intento dejar las cosas a medias.
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