Magia
No sé cómo me metiste la magia de París, pero ya no hay quien me salve de querer correr(me) hacia ella.
El frío en tus labios, los pasos prendiendo la llama de un baile, las manos, y los dedos; sellamos lo que dicen los besos: poesía.
Y rogamos por un trocito de infierno, por un adelanto del pecado de después.
Volvemos a contar espinas y escapamos de nuestras alas.
Porque el placer es puro, el deseo es encanto, la belleza está en tu pecho y el postre primer plato.
Tu caricia me guarda.
Sembraste una flor en mi sexo.
No hay amapola, no hay puñal, no hay conquista, que de muerte a sus pétalos.
Nos tocamos a través de la seda, de las plumas de un águila.
Es un juego de sombras.
Y retrocedo, le ponemos todo nuestro empeño.
Las ganas las van narrando tus pupilas.
El premio está tan dentro que no quieras esperar que llegue a tu encuentro.
Sales en su búsqueda, y nos lo agradecemos.
Nos buscamos y nos encontramos después de cada pérdida.
Allí se quedaron los perfumes,
allí se fueron las velas,
aquí se olvidaron las promesas.
Y entonces,
llega el momento.
No hay forma que conozca de darte la sensación en papel.
Así, resuelvo en despojarme de todas las palabras y boca muda a capullo.
Vuelve a estas sábanas, y firmemos la próxima partida.
El fuego conecta cada punto de mi cuerpo, y me quemo, y vuelo entre lágrimas y llamas.
Cada día escribes mejor pequeño koala, sigue así y ya veras como en no mucho tiempo estaras viviendo tu sueño. ♥
ResponderEliminarCada día escribes mejor pequeño koala, sigue así y ya veras como en no mucho tiempo estaras viviendo tu sueño. ♥
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