una vez más
he estado buscando el papel a tientas y
casi me quemo por dentro.
de tanto escribir la fe de los demás,
me recorro por dentro
angustiada de no encontrarme.
qué más da que el reloj no ceda,
si cada estación es una oportunidad nueva.
lo dice, como si me descubriese su mayor tesoro.
un juramento de papel,
para la costumbre de mirarnos a los ojos
como si así el tiempo se pudiese gastar menos.
si tú supieras cuántas veces pronunciaste mal mi nombre...
me rindo por la agonía de esta especie que avanza ciega,
porque siempre se hizo.
me rindo porque nadie se da por vencido.
disculpadme por las mañanas, siento un precipicio al salir del nicho.
una vez más nada se detuvo y regenerar significa pasado.
una vez más, todo va como debe de ir, casi bien.
una vez más, mi identidad se camufla
por no salirse de este esquema,
me callo el recital de poesía.
versos salvavidas
para esta ciudad:
río de muertos y catástrofes;
escépticos y lágrimas de creyentes;
el amor cuesta abajo;- se dio la vuelta de ser mancillado-
el miedo al rescate, el miedo a ser y llegar;
el gesto antes de dejarse arrastrar.
por romperme la voz una vez más,
mi súplica se torna en llanto: volvemos.
casi me quemo por dentro.
de tanto escribir la fe de los demás,
me recorro por dentro
angustiada de no encontrarme.
qué más da que el reloj no ceda,
si cada estación es una oportunidad nueva.
lo dice, como si me descubriese su mayor tesoro.
un juramento de papel,
para la costumbre de mirarnos a los ojos
como si así el tiempo se pudiese gastar menos.
si tú supieras cuántas veces pronunciaste mal mi nombre...
me rindo por la agonía de esta especie que avanza ciega,
porque siempre se hizo.
me rindo porque nadie se da por vencido.
disculpadme por las mañanas, siento un precipicio al salir del nicho.
una vez más nada se detuvo y regenerar significa pasado.
una vez más, todo va como debe de ir, casi bien.
una vez más, mi identidad se camufla
por no salirse de este esquema,
me callo el recital de poesía.
versos salvavidas
para esta ciudad:
río de muertos y catástrofes;
escépticos y lágrimas de creyentes;
el amor cuesta abajo;- se dio la vuelta de ser mancillado-
el miedo al rescate, el miedo a ser y llegar;
el gesto antes de dejarse arrastrar.
por romperme la voz una vez más,
mi súplica se torna en llanto: volvemos.
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