Elegía a una oda
¿Qué hago con tus
caricias?
¿Hay algún cajón donde
guardarlas todas?
Las abandonaré.
Pero no quiero que
piensen,
las acepté en su
momento,
que ya no las quiero.
Necesito verte para
saber
que te tengo que
olvidar.
Algún día ya no
estarás,
tendré que avanzar.
¿A dónde van los
momentos?
Muéstrame la razón del
recuerdo,
fue clave en la
oscuridad del cine.
Celosa de esta noche,
vuela el tiempo sin ti
a mi lado;
noche entre sábanas.
Se apagará la ilusión
y advierto, volveré a
buscarte.
Creyendo, en un alarde
de grandeza,
que te encontraré.
Demasiado pasó, te
fugaste…
Pero ya no es como
otras veces,
hoy la carretera
interrumpe la costumbre.
Hoy ya no es como otras
veces,
olvidé cómo me siento
reflejada en tu mirada.
Hoy Madrid llora
nuestra historia rota,
no me dejan ni
enmarcarla.
Tendré guardados
nuestros acertijos,
nuestras bromas
privadas.
Enterraré todas esas
palabras
por las que alguna vez
he llorado,
las sentí alto.
Celosa de esta noche,
joder,
no estás a mi lado.
Un tren salió
palpitando mi sangre,
cuando vuelva ya habré
andado,
no recordaré el color
de sus luces.
Y ahora lloro por el
día en que llegue.
Ahora lloro el día que
será desventura,
caminaré con sonrisa,
tonta de mí, no sabré
lo triste que debería ser.
No pensaré en ayer;
hoy.
Hoy ya no es como otras
veces.
Hoy me revuelvo en
nuestro nicho,
pronuncia las últimas
palabras,
sabrán a epígrafe.
Te las leo:
"Por un final con
tantas palabras,
que no caben en
ninguna."
Y entonces, sellaré
nuestra tumba.
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