respirar

qué terrible agonía
qué atardecer nos mece esta vez
qué sueños nos vencen

tú que me escuchas y yo que me escribo

amamos este momento como cualquier otro
llévame lejos
la voz gime

y este escenario nos canta con la sutileza de un gorrión

y agradecemos este origen y aquel final
y nos dejamos hacer por la vida; por ser risa y abrazo

tal vez mañana no nos cubra esta luz

quizás no seamos capaces de abrir los ojos hacia la verdad
ni ver más allá de este horizonte y sus nubes y su niebla
ni alcanzar con nuestro corazón al faro allí donde guíe

estoy atada a este mundo, guste o disguste mi alma

así me rindo ante su fantasía
y tropiezo con el clamor de su fuego
así me pongo en contacto con la tierra
y me invade su energía
y hasta olvido mi época, las razones, los principios, los manifiestos, los sagrados libros, los versos, al marinero olvidadizo, al mar y la tempestad, lo agrio, lo dulce, mis monstruos, a los otros y sus propios monstruos, las normas, el decoro, lo superficial, la podredumbre que avanza, la muerte y su susurro, el escurridizo viento, el dolor, las pasiones, el vivir y sentirlo todo, el ir más allá, mis deseos, mis propios intereses, la quemazón, el ventarrón, las heridas, las excusas, las promesas... respirar.

somos capaces de olvidar al olvido y todo aquello que se me escapa recordar

me convierto en la partícula más remota del universo: consigo ser
la magia entonces llega, escucho atentamente,me perdono.

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