02-01

comienza el espectáculo y yo aún no me he enterado de que es tiempo para recordar, dejar atrás, retomar lo incumplido y celebrar.
uno de enero y no siento. me he quedado congelada por este frío, de la gente sin brillo. me siento náufraga. zozobro en este mar y busco y no encuentro ojos donde proyectar algo de luz.
madrugada y respirar. me retomo y busco en mí lo que esperaba en los demás. la soledad es mi paraíso personal. la música clásica ahuyenta los monstruos. me reescribo, me reinvento. como cada año, había olvidado recordar. empiezo a fluir, a contracorriente.
dos de enero, me manifiesto. el problema es la falta. la ausencia, el vacío, la nada. no importa confundirse entre los grises, importa caer en el absoluto silencio.
la dicotomía constante de mí misma. me divido en dos personas autosuficientes, que tratan de engullirse la una a la otra.
al menos me llevo todo lo que he aprendido de mí misma: cómo puedo satisfacer mi hambre o hablar sinceramente, conmigo misma y con los demás. intento hallar pureza. eso me trastoca.
me gustaría pintarme a mí misma, encontrar esos matices que me hacen yo y no otra, u otra escondida en mí, o yo escondida en otra: sacar mi esencia y destruir la fragancia de los otros.
atardece y me convezco de que mis acciones son la insignia suficiente en un mundo suficiente en una galaxia suficiente en un universo suficiente.
eclecticismo o morir. excesos y pasiones, vacía me muerdo.

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