Vacío
En mi mente te sigo
hablando
como si aún escucharas.
Como si aún quedasen
cenizas que encender.
Como si aún significase
algo la palabra aún
después de haber sido
tan gastada.
Deja de pronunciarte o
acabarás fundido.
Qué. Si yo siempre he
sido la escritora
que necesita el empujón
de un héroe.
Recuérdame escribirte,
o te olvido.
Estaría al llegar lo
peor.
Pero nunca me hago
caso.
Me doliste
como si necesitase
despojarme de mi vestido
para desprenderme de
ti.
Como si me estuvieses
viviendo
y yo fuese mi turista,
la extraña que nos
visita.
Casi siempre, yo sin
razones.
Cómo ibas a dolerme
peor que este vacío.
No siento ausencia ni
calor.
Sólo soledad
sucediéndose
como si se quisiese
sustituir
a sí misma;
una y otra vez.
Y la vida acaba
discurriendo
en pendiente
y las horas se llenan
de silencio.
No escucho ni mi voz.
No siento ni lo que
siento sentir.
Siénteme aunque sea
desde lejos.
Crúzame la mente,
házme saber que todavía
no te has ido.
Cómo voy a aguantar
este vacío.
Si soy poesía.
Quedarme dormida en una
de estas calles
que me asalten
y me roben y me llenen
de dudas.
Que me disparen a mano
atada
y me dejen huecos de
balas.
Que entren en ellos las
avispas
y me invadan con sus
nidos.
Que despierte por fin
y sienta,
algo.
Esperando aquí,
como si fuese a
regresar
o a avanzar.
Dejaría de engañarme
si no supiese que en
los versos,
como en tu cama,
hay que saber mentir.
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