sí a todo
He intentado este poema.
Me he levantado en sueños,
he escuchado voces.
Miré firmemente el sol atascado en las hojas de los árboles
y la sombra deslizante,
los arañazos en las losas.
Me asombraban los rostros ante
todo por su pluralidad y belleza.
He desechado la mayoría de palabras que conozco.
He intentado recordar las que había olvidado.
Me duele el esplendor: se cierne sobre mí
la observación de todas las cosas
y que se vayan a agotar
próximamente. Seré sustituida, de nuevo,
las vivencias se habrán transformado.
Me conformaré con otros objetos.
Hoy, irremediablemente,
quiero hacer memoria y sentirme como sentí
entonces, esa noche
frente al agua junto a la persona que amaba.
Hoy, sola, trato de enmendar la lengua.
Para que vean aquí tus ojos.
Esbozar un retrato tal vez
escribir al fin tu nombre
si me decido de entre todos ellos.
Seguir fingiendo que nada importa, acordarme de nuestra risa anoche,
tirarme al agua como dije que haría y
tras decretarlos fallidos,
ir contra los lenguajes.
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