el pensamiento mágico
No deseo escribir ningún relato, pues eso significaría crear una realidad en lugar de buscarla.
- Annie Ernaux
voy a escribir sobre nuestro paseo a mi casa porque quiero que se convierta en un acontecimiento
y que podamos vivir en el texto cada vez que vuelva a ser leído.
ahora debería nevar sobre nuestras cabezas.
reímos dando vueltas por mi barrio porque ninguno conoce el camino.
me subo en tu patinete y pululo a tu lado como una criatura voladora.
siento que levito. tú abundas.
te digo todo lo que se me pasa por la cabeza y te ríes conmigo y de mí y
los dos nos damos cuenta del absurdo de la situación.
nos escondemos el uno del otro. para luego aparecernos.
si esto es real, tú no eres ellos.
vivo mucho en la memoria y poco a tu lado.
retransito todos los momentos, que adquieren significados diferentes,
todos ellos y en paralelo, como si pudiese percibir otras realidades.
puedo explorar una vida entera contigo a partir de quien eres esta sola noche.
por eso es importante que ahora yo observe
las gotas que caen de tu boca
y el perfil que tienes al mirar los precios en la tienda de kebab, las palabras que empleas con los trabajadores y con extraños
y la facilidad con la que cierras tu mochila y te la cuelgas del hombro,
me coges en brazos, me bajas por las escaleras
y mantienes conversaciones con mis amigos
en las que me miras de soslayo para ver si estoy escuchando
y empezamos a ser cómplices delante de los otros.
ahora estoy en ese mundo y deliro con la sensación de que te pueda leer la mente
(como si esos ojos se pudieran franquear)
además te leo lo que escribo mientras me escuchas, voz y palabras, me preguntas por el significado de alguna de ellas y me dices te confieso, gloria, que nunca había visto expresión tan hermosa y menos sobre mí.
a mí esto me da pena pero no lloro porque no quiero que pienses que estoy triste y menos por ti.
me miras a los ojos en todo momento.
me tomas la mano y me la besas en todo momento.
me dejas pronunciando tu nombre en sueños y febril y ligeramente abrumada y entusiasmada.
entonces sí, y es fácil decirlo y que suceda.
puedo ser brutalmente honesta, leerte de nuevo este poema, que me creas es fácil.
ahora debería haber una capa de nieve gruesa a nuestro alrededor
para que pisemos el mismo suelo y entremos juntos de nuevo
y te deslices para tocarme levemente tus labios.
no me queda claro cuál es mi propósito al rememorar
si es que necesito consumirme en el deseo o cumplirte en mi memoria
porque no bastas.
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