arrecife

volví a tener las manos llenas de palabras
cuando recordé que mi primera palabra fue mamá;
todavía estaba yo en el vientre

desde entonces me sabe la boca a sal y la furia se apodera de toda mi cabeza,
porque sé que te perdí desde el día en que decidimos ser otras
y nunca más madre e hija
-
tuve una hija que era yo
le cocinaba, le ataba lazos al pelo y se lo desenterraba al llegar la madrugada
le dije que estaba perdonada, que yo fui quien quise darle luz
que no era culpable, óyeme, no me creyó

intenté tratar a mi ser de no extraño ni ajeno a mí, si no mío
para darle palabras de cariño
y recordarle que era cierta, exacta, acogida
quería advertirle a cada rato que siempre sería querida, siempre tendría mi admiración
quería pedirle compasión y comprensión por mi dolor.
por encima de todo, quería arrancarle su dolor de cuajo o enseñarle a no sufrir
-
pero la sangre y la culpa
siguen partiendo el mar sobre todo en la madrugada
como el faro apagado parte la oscuridad
cuando todo se tiñe de azul negruzco

saqué el arma
y la asesiné por todo el rechazo
-la indiferencia de los otros estaba axfisiándome-

amoldé a esta hija mía
me equivoqué en todo: la hice a imagen y semejanza de los otros
-
tendría que pedir disculpas
las palabras no me caben en la boca pero no me llega la maldita voz
ámame. palabra. ámame.
se me llena el alma de sabor a sal
no me alcanza el aire
y tú te mofas de mi enfermedad, de mi perdición, de mi sino
nunca
             eres
                     abrazo

vuelvo a volver la cabeza


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