30-10
he pensado mucho y he pasado por todo.
pero al final he llegado a un camino en el que la única salida es escribir y asentir.
sentir, ojalá sentir ese fuego que jamás nadie me dio a probar y sin embargo conozco tan bien.
qué bien que mi reclamo sea tu abrazo, que mi súplica sea la réplica a tu voz y mis pasos el rastro de tus huellas.
qué indecente ser siempre poesía cuando nadie me hizo musa, me nombró palabra o me predijo diosa en la tierra.
"el santo grial es la palabra", la palabra de miles de poetas, el eco de su canto a través de los tiempos, mi humilde semilla en este pobre y vasto continente sin río caudal de la esperanza.
sin horizonte donde enviar nuestros lamentos, las directrices de cualquier dictador, tu llanto y mi dolor.
quién quiso ser mujer si no yo; que rujo afónica; me quemo ya muerta; mi piel es una coraza intraspasable por cuchillas, grietas, la quemazón de mi desdicha.
nadie entra a mi cuerpo si no para huir, nadie entra a mi cuerpo para salvarme.
¿quién? ¿quién proyecta sus manos en las sombras para llamar al pecado?
necesito un puente, un guía, un número, una dirección; dame unas pautas de cordura que en este mundo siendo yo no sé vivir.
en este mundo se alimentan de mi desgracia, y cada vez más llenos, explotan en vidas ajenas de inocentes con poco o mucho corazón.
ven a mis brazos y cálmame, la luna aún no ha salido y esta noche habrá muchas luces -fogonazos- otros labios...
cálmame con la costumbre de tu refugio, ese al que ya no debería llamar hogar.
mírame y dime:
- debes irte, aunque siempre te suplique lo contrario.
sorpréndeme y escucha:
- esto parece una carrera para ver quién aguanta más sin matar al otro.
(de momento nuestro orgullo va primero y el amor después. la verdad ni siquiera participa, no tendría lugar en una habitación tan fría.)
intento dar calor con placer, pero se me atraviesa la escarcha al pedir y hallar vacío.
adiós, amor, adiós.
sólo sé pedir perdón, llorar, amar y confesar a través de la poesía.
sólo sé hablar verdad en un folio-combustión, cerca de una caja de cerillas.
no te miraré, despídete.
pero al final he llegado a un camino en el que la única salida es escribir y asentir.
sentir, ojalá sentir ese fuego que jamás nadie me dio a probar y sin embargo conozco tan bien.
qué bien que mi reclamo sea tu abrazo, que mi súplica sea la réplica a tu voz y mis pasos el rastro de tus huellas.
qué indecente ser siempre poesía cuando nadie me hizo musa, me nombró palabra o me predijo diosa en la tierra.
"el santo grial es la palabra", la palabra de miles de poetas, el eco de su canto a través de los tiempos, mi humilde semilla en este pobre y vasto continente sin río caudal de la esperanza.
sin horizonte donde enviar nuestros lamentos, las directrices de cualquier dictador, tu llanto y mi dolor.
quién quiso ser mujer si no yo; que rujo afónica; me quemo ya muerta; mi piel es una coraza intraspasable por cuchillas, grietas, la quemazón de mi desdicha.
nadie entra a mi cuerpo si no para huir, nadie entra a mi cuerpo para salvarme.
¿quién? ¿quién proyecta sus manos en las sombras para llamar al pecado?
necesito un puente, un guía, un número, una dirección; dame unas pautas de cordura que en este mundo siendo yo no sé vivir.
en este mundo se alimentan de mi desgracia, y cada vez más llenos, explotan en vidas ajenas de inocentes con poco o mucho corazón.
ven a mis brazos y cálmame, la luna aún no ha salido y esta noche habrá muchas luces -fogonazos- otros labios...
cálmame con la costumbre de tu refugio, ese al que ya no debería llamar hogar.
mírame y dime:
- debes irte, aunque siempre te suplique lo contrario.
sorpréndeme y escucha:
- esto parece una carrera para ver quién aguanta más sin matar al otro.
(de momento nuestro orgullo va primero y el amor después. la verdad ni siquiera participa, no tendría lugar en una habitación tan fría.)
intento dar calor con placer, pero se me atraviesa la escarcha al pedir y hallar vacío.
adiós, amor, adiós.
sólo sé pedir perdón, llorar, amar y confesar a través de la poesía.
sólo sé hablar verdad en un folio-combustión, cerca de una caja de cerillas.
no te miraré, despídete.
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