17-05
Lorca me inyectó color en los ojos
Me regaló esa mirada pura para ver la belleza
Para ver
Y esta visión del cuarto mundo
Fuera de cualquier otro planeta.
Sacada de un cuarto en el que se jugó a ser una deidad
Nací de la tierra
Me escondí tras la higuera
A la espera
De un ramo sin amapolas
De un árbol sin ramas secas.
Seguro que en algún momento tuve que darme cuenta
Juraría que reparé en el daño más absurdo que me estaba causando
- Al ser poeta -
Como si pudiese distinguir entre tonos de grises.
Qué confusión qué incauta
Me abría de brazos a ti, verde
A ti, luna.
Al pecho de la desamamantada de la desamada de la des de quita y pon.
Soy un perro verde y tengo la firmeza de que me estoy muriendo.
De que mi camino es la muerte y sobrevivo de apreciar las vistas.
Tengo la suficiente entereza como para partir lo antes posible y no pensar en las flores que nunca me han enviado ni en las risas ni en los llantos que nunca han roto a mi paso.
Tras de mí una estela les impedirá salir de su bucle de ira, de irisdiscente pena.
Destellos de una víctima incapaz de declararse culpable.
Quizá una vez partido me acostumbre al golpe de mi voz. Quizá pueda ahogarla en otras gargantas, en vasos de licor. Esta vez no se quedó callada, esta vez me pide arder. Y me apasiona la fuerza que tiene y me duele que duela. Dolor que tú la vieses crecer y esperases a que se consumiera.
Y creéme que cuando llegue la hora ya te habrás olvidado de recordar que un día fui tuya, que un día vivía en ti.
Ay, vida mía, yo te acuné. Te di mi sangre, te di, vida. Te entregué al peor amante de tus raíces te entregué a las noches más baratas de noviembre. Te entregué por despechada y valiente. Y muchas veces me decía que significabas nadie en todos los idiomas y muchas otras me decía que nadie vería mi cuerpo entumecer.
Ahora
Anota en tus pupilas verdes, graba la perfección de tu sexo. El martirizante aullido de tu latido. Tu respiración - te estabas ahogando -. Tú. Inaccesible hasta para ti. Vestida de lo ajeno y disfrazada de lo que no eres ni quieres ser. Tú, bebida de ti. Así te quiero ver el resto de este tiempo inexacto.
Así, queriéndote.
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