Swing

En mi cuarto te estremeces. ¿Tienes miedo? Yo sí. Déjame entenderte, confía. Ayer me miraste como un loco enamorado. ¿No te estarás encaprichando? Quieres atarte, lo sé. Quieres ese cariño. Pero, yo me ahogo y odio estas historias que comen toda tu vida, y te absorben. Te absorben el tiempo y ya no puedes perderte en otras historias, ni perderte un poco. Porque estás siempre ahí para no dejarme fallar, no dejarme tropezar; ni aprender. Tengo miedo de quedarme atrapada en un cuento que nunca tenga final, contigo. Quiero surcar otros mares y no estancarme, naufragar con marineros; quién sabe. Sabes que siempre he sido una loba cabrona, que amo la tragicomedia, ver este teatro entre risas. ¿Por qué lloras? Ahora me mandas a la mierda. Y lloro. Y vuelvo a por ti. Y tú lloras. Y me marcho. Y no me dejas escapar. Y lloramos juntos. Y me tienes. Y lloras. Y yo ya no lloro por ti. Y me tienes. Me tienes. Y yo me quiero ir. Pero tengo miedo. Tengo miedo de tenerte y de que te marches. Me gusta sentir mi vacío de vez en cuando y hacerme la dramática, pero también espero tu salvación. El rescate de mis fantasmas, de mi tendencia a los lugares oscuros y las malas compañías. El rescate de las cosas malas del mundo, que a veces me dan miedo porque en el fondo no soy tan guerrera. Y sí, me tiemblan las rodillas porque soy una niña que persigue un espejismo y nunca quiere irse a casa sin el gran resultado. Luego desfaso, y me pierdo, y no consigo nada más que tragedias. De las que me encantan, sí. ¿Acaso entiendes algo? Porque yo no. También tengo miedo de conseguir entenderme nunca. No sé lo que quiero, de verdad que no sé que esperar de nada. Y tengo miedo de hablar por si al segundo cambio de forma de pensar, de parecer. Por eso no me quiero atar. Ni a una idea, ni a un sentimiento, y menos a una persona. Las personas son tan complicadas... Tú también eres complicado. Somos una maraña de vacíos y emociones, y en lo que tenemos fe, y las fragancias. Joder con las putas fragancias. Me vuelven loca, me duele la cabeza de pensar en el dolor. Es sólo un golpe y ya. Pero todo el dolor va a estar concentrado en ese golpe y lo sé. No quiero arruinar el primer acto con mi miedo a perder y a llegar más allá. Por si no te has dado cuenta: yo soy miedo. Pero, ¿acaso miedo no somos todos? Déjame ir más allá, y confiésame si alguna vez le tienes miedo a la muerte. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

resurrección

leave

patrimonio