Despedida

Cuando las alas intentan desplegar mis pestañas, no dejo que se me note, pero me siento pequeña. 
Siento que sea yo la que te piense y reconozca todo, pero me lo merezco. 
Aguanto cada asalto como si fuese el último, y lo celebro, pero también aguanto las ganas de no encerrar mis sentimientos. 
Exhalo cada paso como si fuese el último, mantengo el pulso, el latido siempre cae; pero, eh, sigo aquí. 
Soy estúpida y analfabeta, no reconozco nada, pero toda la culpa la tienen las ganas.
Echo de menos echarla de menos un rato, pero este rato nunca acaba. 
Y la sentía porque casi es eterna. Y lo es, lo es. Y es una verdad tan grande que no cabe en ninguna estrofa ni en ninguna antología.
Repito cien mil veces que te quiero para saciarme, pero me convierto en adicta.
Añoro todo de ti. y otra vez, vuelvo, a pasar la hoja y seguir porque no quiero que mi amor por ti tenga fin. Nunca. Pero, el reloj se dobla, y sueño que no sea verdad todo este año. Por que un día me levante sonriendo en lágrimas de esta pesadilla y corra a llamarte. A contarte lo tonta que fui creyéndome un sólo segundo que mi abuela no era eterna. Entonces, me dirás que te he dado años de vida, que gracias, y nos reiremos.
Tengo que despertar ya y sólo queda despedirme.
Hasta luego.

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